Empieza por lo que vinieron a buscar
Alguien tocó tu enlace desde un lugar concreto: un video, una publicación, un comentario.
Lo que acabas de mencionar ahí tiene que ser lo primero que vea.
Si dijiste “link en bio” sobre un video nuevo, el video nuevo va arriba. No tu tienda. No tu enlace de propinas.
Es el error más común, y el más fácil de arreglar.
La parte de arriba de la página vale más que todo el resto junto.
Después, lo único que de verdad quieres
Elige una cosa. No cinco.
Que se suscriban, que se unan a tu lista, que compren algo: lo que más te importe este mes va en segundo lugar, y se lleva el botón que se ve distinto a los demás.
Una página donde todos los botones parecen igual de importantes no le dice nada a quien la visita.
Así que elige la opción más fácil, que es irse.
Después, todo lo demás, según cuánto se usa
- Tus otras plataformas, para que la gente te siga donde ya está.
- Lo que vendes, si vendes algo.
- Una forma de contactarte, que importa más de lo que la mayoría de los creadores cree, porque ahí llegan los correos de patrocinio.
Lo que no hayas tocado en seis meses puede salir.
Un enlace muerto es peor que uno que falta.
Ponles palabras de verdad a los botones
“YouTube” le dice a quien visita adónde va a llegar. No le dice por qué ir.
“Mira el video nuevo” sí.
No hace falta hacerlo con todo.
Hazlo con los dos o tres que importan y deja el resto simple.
Junta correos, aunque nunca mandes uno
Cualquier plataforma en la que estás puede cambiar de opinión sobre cuánta gente te ve.
Una lista de correo no. Es la única audiencia que de verdad es tuya.
Todavía no necesitas tener nada que enviar. Empieza la lista de todos modos.
El día que la necesites, vas a desear que llevara un año creciendo.