Di lo que haces en la primera línea
“¡Hola, esta es mi página!” no le dice nada a quien lee.
Tampoco “Siempre me apasionó…”
Empieza como lo harías en una charla: “Hago cortometrajes sobre edificios abandonados.”
Si alguien leyera solo tu primera oración y cerrara la pestaña, igual debería saber a qué te dedicas.
Escríbela como la dirías
Lee tu borrador en voz alta. Si nunca le dirías una frase a una persona, bórrala.
Nadie en la historia ha dicho en voz alta “Me esfuerzo por ofrecer contenido atractivo”.
La versión que le contarías a alguien en la parada del autobús casi siempre es la mejor.
Da detalles, porque los detalles se recuerdan
“Llevo años cocinando” se olvida enseguida.
“Hago los mismos tamales todos los domingos desde 2019, y todavía me salen mal más o menos una vez al mes” no.
Los números, los lugares, las fechas y los errores funcionan.
Los adjetivos, casi nunca.
Di para quién es
Una sola línea que diga para quién escribes hace más que tres párrafos sobre ti.
“Si alguna vez quisiste arreglar tu propia bici y te dieron miedo los cambios, esto es para ti.”
Incluye algo humano
Algo pequeño y verdadero que no tenga nada que ver con el trabajo.
Dónde vives. Qué hacías antes de esto. El perro que se cuela en todas las tomas.
La gente sigue a personas, y esa es la línea que va a recordar.
Termina señalando algo
Una página Sobre mí que se corta de golpe desperdicia el momento en que es más probable que alguien haga algo.
Señala lo más nuevo que hiciste, o la lista a la que se pueden unir. Con un enlace basta.